Vocación
Vocación; es una palabra fuerte, pero cálida en sí misma. Me trae recuerdos de gente dedicada, en general mis docentes de la escuela, ¿será que en este país tan lleno de sacrificio la docencia es un sacrificio supremo?; no creo, pero sí creo, como he escuchado una infinidad de veces, que lo que aprendemos de chicos nos acompaña toda la vida, y yo crecí viendo a mis maestros abocarse a la tarea de enseñarnos, poner pasión, mucha más pasión que aquella que se pone para un trabajo que no significa más que un salario a fin de mes…
Vocación significa amarse a uno mismo lo suficiente como para admitir que algunos sueños no van perseguirse, y que sí nos vamos a dedicar a aquello que nos hace íntegros; la vocación también es un acto de rebeldía en ciertos casos, ya que oponer y sostener nuestra vocación en ciertos entornos es una declaración de principios no compartidos.
Vivir nuestra vocación es un acto de valentía, es una elección hecha con coraje y amor, con celo y también con un poco de obstinación… En un mundo como éste, en el cual nos encontramos con mucha gente que deliberadamente elige cargar con el peso de hacer cosas que sólo le sirven para poder completar una colección de billetes que nunca terminan de servir, brindo por aquellos que se sacrifican siguiendo su vocación, dando un ejemplo maravilloso de que vivir no es sólo transcurrir.
